Nota publicada el 1/12
Una de las máximas que deberían seguir quienes pretendan posicionarse por encima de la competencia tiene que ver con identificar cuáles de sus habilidades son las que pueden marcar la diferencia en la senda de contribuir al negocio de la compañía en cuestión. En este sentido, Javier González Pedraza, profesor de la Maestría de Negocios de la Universidad Tecnológica Nacional y también de IDEA, pone el acento en un aspecto directamente relacionado: la verdadera capacidad de darse cuenta de las propios rasgos determinantes a la hora de mostrarse. “Las personas pueden sobresalir optimizando sus fortalezas, pero antes deben descubrir cuáles son y cómo las utilizan".
Para ello, el primer paso es el autoconocimiento, ya que casi todos piensan que saben cuáles son, y sin embargo cuando se les pide que las identifiquen y las expliquen, no pueden hacerlo”, sostiene el además director de JPG & Asociados. Y explica que una de las vías para sortear este inconveniente pasa por un proceso de entrenamiento cognitivo, que además busca generar un estado óptimo en la capacidad de tomar decisiones y en lidiar con el cambio.
Precisamente, González Pedraza desarrolló junto a representantes de la Fundación Aigle -especializada en investigación, asistencia y docencia en psicología- un programa relacionado, para que los candidatos adquieran herramientas para construir su mapa cognitivo, conocer sus fortalezas y también su posicionamiento en el contexto, con el fin de planificar acciones futuras.
Con una mirada relacionada, y más allá de esta técnica puntual, el especialista sostiene que “en la actual coyuntura hay dos atributos que adquieren relevancia, además del conocimiento técnico. Uno es la capacidad de establecer relaciones interpersonales productivas con las personas de la organización, los clientes internos y también los externos”, menciona. Y añade que la otra cualidad fundamental es la habilidad comunicacional, que consiste en saber escuchar reflexivamente y ser preciso en el uso del lenguaje, verificando que las pautas que la persona comunica hayan sido comprendidas en forma clara, según apunta. “Optimizando el potencial de desarrollo personal y profesional, identificando fortalezas, potenciándolas, y cuestionando las creencias que obstaculizan su desarrollo, un individuo estará más abierto a tener más perspectiva y a generar más alternativas para lograr sus objetivos". Y ello es fundamental para posteriormente poder hacer un buen marketing personal, finaliza González Pedraza.
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